EXPERTOS EN CRIMINOLOGÍA FORENSE
Algunos de nuestros casos
Los casos que presentamos han sido adaptados para proteger la identidad de las personas implicadas y preservar la confidencialidad de los lugares y circunstancias. Algunos detalles han sido modificados u omitidos con el fin de evitar la revelación de información sensible. Estas adaptaciones garantizan el anonimato de quienes forman parte de cada caso, manteniendo intacta la esencia de la experiencia real.
Como criminólogos y peritos, estamos sujetos al deber de secreto profesional. Toda la información que recibimos en el ejercicio de nuestras funciones es tratada con absoluta confidencialidad, rigor y discreción, asegurando siempre el máximo respeto hacia las personas, los procedimientos y la integridad de la investigación.
Caso: La verdad detrás de una historia imposible
Durante mi labor de investigación en la penitenciaría de Palma de Mallorca conocí a un interno —médico de profesión— que insistía en haber sido condenado injustamente por la muerte de su pareja sentimental. Su relato era detallado y aparentemente coherente: afirmaba que, tras una discusión, su compañero lo había perseguido con un cuchillo y, al no alcanzarlo, se había quitado la vida en el descansillo de la escalera.
Sin embargo, desde el primer momento había elementos que no encajaban. El propio interno había llamado a emergencias asegurando que su pareja “quería suicidarse”. Pero si realmente la víctima tenía intención de quitarse la vida, ¿por qué habría perseguido al interno con un arma? La lógica interna del relato ya presentaba contradicciones importantes.
A medida que avanzaba en el análisis del sumario, estas inconsistencias se multiplicaron. La distribución de la sangre en la barandilla, la presencia de una marca en el suelo compatible con un desplazamiento estando sentado y la diferencia de altura entre víctima y agresor indicaban que la escena no se correspondía con la versión policial inicial —que situaba a la víctima de pie— ni, por supuesto, con la versión del interno.
La evidencia física sugería que la víctima se había detenido en las escaleras, probablemente agotada o confiada en que la discusión había terminado, y que se encontraba en posición de vulnerabilidad cuando fue atacada. Ninguno de los indicios apoyaba la hipótesis de un suicidio, y mucho menos en las condiciones descritas por el interno.
Durante una entrevista personal, su reacción ante ciertos materiales del caso —fría, distante, sin conexión emocional— reforzó la necesidad de profundizar en la reconstrucción. Finalmente, la secuencia más coherente con la evidencia indicaba que el agresor había perseguido a la víctima, la había alcanzado en el descansillo y posteriormente había intentado simular un escenario de suicidio antes de llamar a emergencias.
A día de hoy, el interno continúa afirmando su inocencia. Sin embargo, el análisis técnico independiente confirmó que la condena estaba correctamente fundamentada.
Este caso refleja uno de los pilares de DIZ&INVESTCRIM: la objetividad. Nuestro trabajo no consiste en validar relatos personales, sino en reconstruir la verdad a partir de la evidencia, incluso cuando las conclusiones no favorecen a quien solicita la revisión. La independencia científica es, y debe ser siempre, innegociable.


Denuncia Falsa
José fue acusado de violar a una mujer de la familia cercana. Según la presunta víctima, el hecho había ocurrido hace unos años, y la fiscalía pedía varios años de prisión.
Durante la instrucción judicial, la abogada del investigado se puso en contacto con Gabinete Diz. Tras revisar exhaustivamente toda la documentación y la declaración de la presunta víctima, elaboramos un informe pericial y recreamos los hechos según la narración de la denunciante. Nuestro dictamen concluyó que era imposible que estos actos se hubieran realizado en la situación y lugar descritos por la presunta víctima.
El informe fue entregado a la abogada del investigado, quien lo presentó al juez instructor. Como resultado, el caso fue archivado.
SUICIDIO U HOMICIDIO
Caso: ¿Suicidio o Homicidio?
Contexto:
El 5 de junio de 2020, a las 23:55 horas, al finalizar el estado de alarma por la pandemia de COVID-19 en España, la Policía recibe una llamada informando del fallecimiento de un varón (T.) tras caer desde un tercer piso de un edificio.
Al llegar al lugar, junto al fallecido se encuentran su expareja y conviviente en el momento del suceso (C.) y dos vecinos que habían bajado a prestar auxilio.
Inicialmente, el suceso se dictamina como un suicidio tras una investigación policial.
Documentación utilizada:
Para analizar el caso se emplearon diversos documentos, incluyendo el atestado policial, reportajes fotográficos realizados por la Policía Científica, informe médico forense, grabaciones telefónicas aportadas por la familia del fallecido y sus últimas evaluaciones médicas, así como testimonios del círculo cercano de ambos.
Incongruencias en la declaración de C.:
La expareja del fallecido, C., proporciona dos versiones diferentes de los hechos:
1. En la primera versión, afirma que T. se levantó y se lanzó al vacío desde la barandilla tras una discusión en la terraza.
2. En la segunda versión, menciona que T. lanzó una silla hacia atrás antes de precipitarse, sugiriendo que el ruido escuchado por los vecinos pudo ser el impacto contra una cristalera.
Sin embargo, ninguna de estas versiones concuerda con los testimonios de los vecinos ni con el informe de la Policía Científica. Además, no se encuentran huellas en la barandilla, lo que sugiere que T. no se agarró antes de caer.
Errores en la investigación:
La investigación policial presenta varias deficiencias:
- No se verificaron las versiones proporcionadas por C.
- No se comprobó la información sobre la salud mental y los hábitos de T.
- No se investigó el ruido reportado por los vecinos antes de la caída.
- El levantamiento de huellas en la barandilla no se realizó de manera adecuada.
Conclusiones:
La evidencia disponible sugiere que la muerte de T. no fue un suicidio voluntario. Las declaraciones inconsistentes de C. generan dudas significativas sobre su implicación en los hechos.
Amigos, familiares y compañeros de trabajo describen a T. como una persona con proyectos de vida y sin tendencias suicidas. Además, la información proporcionada por C. sobre los hábitos y la personalidad de T. no concuerda con la realidad.
Existen motivos para sospechar que C. estuvo implicada en la muerte de T., posiblemente motivada por resentimiento y obsesión.
Recomendaciones:
Se debe realizar una investigación exhaustiva, verificando todas las declaraciones y recopilando pruebas adicionales.
Es necesario considerar la posibilidad de un homicidio y no descartar ninguna línea de investigación.


Caso “Joel” — Un error judicial sin corregir
Este caso representa una de las injusticias más profundas que he encontrado en mi trayectoria. Joel —nombre ficticio— fue condenado por asesinato en 2013 basándose únicamente en indicios circunstanciales. A día de hoy ha cumplido más de catorce años de prisión, y el recurso presentado no fue admitido.
La condena se sustentó en una estimación imprecisa de la hora de la muerte, en un patrón de llamadas habitual entre ambos y en su proximidad al domicilio de la víctima. Sin embargo, no existió ninguna prueba directa que lo vinculara con el crimen:
no se halló ADN suyo en la víctima,
no hubo transferencia biológica,
las inspecciones oculares fueron negativas,
y el único perfil genético encontrado correspondía a un tercero.
Además, la autopsia presentó errores graves: no se analizó el humor vítreo, no se describieron adecuadamente los fenómenos cadavéricos y no se tomaron las temperaturas necesarias para fijar la data de la muerte. El informe del Dr. Luis Frontela fue concluyente: no existía base científica para afirmar la hora exacta del fallecimiento, premisa sobre la que se construyó toda la acusación.
A pesar de estas inconsistencias, el Tribunal del Jurado lo declaró culpable. Hoy, un hombre sigue en prisión mientras persisten dudas esenciales sobre lo ocurrido.
Este caso recuerda por qué la criminología científica es indispensable: para evitar que errores como este condenen a inocentes y dejen a los verdaderos responsables en libertad.



